Manifiesto para el día del
Libro Infantil - 1999
Miguel Angel Fernández Pacheco
Ya sé que eres muy viejo,
que has cumplido
varios miles de años.
Sé que tu corazón
anda por todas partes,
mil millones de veces repartido
en cientos de miles de bibliotecas.
Ya sé que te han prohibido
muchas veces
y quemado otras tantas.
Pero te quiero
como si hubieras nacido ayer,
como si fueras sólo mio,
y como si tu salvación
dependiera de mí.
¡Y cómo no quererte,
cuando he vivido tanto
de tu luz y tu sombra,
cuando he soñado tantas veces
contigo entre las manos,
cuando, gracias a ti,
he escapado al dolor
y he podido enfrentarme a la injusticia,
cuando has acabado por convertirte
en toda mi memoria,
y, lo que es aún mejor,
en toda la memoria de mi especie!
Por eso puedo sentir
que te amé desde niño
y que te amaré siempre.
Por eso puedo gritar
que eres la mejor herramienta
de mi libertad
y de la libertad de todos.
Reconozco que debo
parecer exaltado,
admito que la gente se sonría
al oír estas cosas...,
Pero así somos los enamorados.
De verdad que no puedo avergonzarme,
sino estar orgulloso,
de esas noches en vela
pasadas a tu lado...
De ese temblor, emocionado,
cada vez que te descubro...
De la pena de perderte
y la alegría de reencontrarte,
y hasta de la ansiedad que me consume
si no te tengo a mano.
Confieso que me ciega la pasión
si digo que,
de tanto como han hecho los hombres,
eres tú lo mejor y lo más grande,
libro mío,
amor mío...
La educación y la cultura son la base del progreso y de la felicidad de los pueblos